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Acuerdo entre Mossos y detectives privados para parar los pies a los agresores machistas

Se ha detectado que lo que hacen algunos agresores es contratar a un detective privado para encontrar o espiar sus víctimas. La mayoría de veces los detectives no saben que la persona que deben investigar es víctima de la violencia machista y que, por tanto, necesita una protección especial. Por eso ahora los Mossos han mejorado el sistema de comunicación con ellos.

Ver noticia original sobre detectives privados en TV3

Los detectives privados de Cataluña han detectado que algunos de los clientes que los han contratado los han engañado con la intención de que los pasaran datos de donde es y qué hace la ex pareja, de quien son los agresores. A raíz de encontrarse con estas circunstancias, la Unidad Central de Seguridad Privada de los Mossos ha establecido un sistema de comunicación directa con los detectives privados para su consulta, en cualquier momento, qué terreno están pisando.

El detective, a través de un formulario informatizado, expone a los Mossos los datos de la persona que deben investigar y los Mossos les responden si esta persona tiene una orden de protección o si está considerada una persona de riesgo.

Actualmente en Cataluña hay en activo 12.000 órdenes de protección, es decir, que el agresor no puede ni acercarse a la víctima, ni comunicarse con ellos, ni hacerlo a través de terceros. De tal manera que no puede hacerlo a través de ningún detective privado.

«Hay que demostrar el interés legítimo»

«Hay casos en que el cliente te hace desconfiar», explica Mercè Ferran, la presidenta del Colegio de Detectives Privados de Cataluña. Y pone sobre la mesa un hecho que es básico en su profesión:

«Los detectives investigamos a cuenta de terceros legitimados. Esta parte es súper, súper importante.»

«Hay que demostrar el interés legítimo.»

Esto significa que la persona que contrata el detective debe demostrar la vinculación que tiene con la persona que quiere investigar. El hecho es que se dan circunstancias en que el cliente dice que necesita localizar a la mujer porque han de cobrar una herencia, pero entonces no lo demuestra con papeles; o que quiere saber dónde es porque le debe dinero o porque eran amigos de jóvenes. La lista de engaños es más larga. Aquí entra en juego el olfato del profesional, del detective privado, que analiza el tono del interlocutor y como describe la persona que quiere localizar, los detalles que puede aportar de sus pretensiones.

Con esta colaboración entre los detectives privados y los policías se pretende que «si el detective recibe un encargo sospechoso pueda tener una seguridad jurídica y saber si esta persona es o no es victima de violencia de género o doméstica», expone Toni Milla, jefe del área central de la Policía Administrativa de los Mossos.

Los Mossos se comprometen a facilitarle la información en poco tiempo y esto permite que el detective pueda saber pronto si puede coger el encargo o la debe rechazar.


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